Como dormir mientras llueve
Si fueras un sueño que tengo cada tanto, rodaría por mi almohada entregada a esa caricia que era tenerte cerca. Cerraría los ojos confiada de que siempre cuidarías mi espalda, de que no tengo nada que temer. Y cuando llegase el alba, el momento de irme, me aferraría a ese segundo en que giro desnuda dándote la espalda y mirás mi cadera brillando con la luz del amanecer colándose por la persiana mientras pienso lo maravilloso que se siente no necesitar protegerme de vos. Un amor así necesito, lleno de esta sonrisa de recordarte y saber que, aún para lo perfecto que era pertenecerte, vos no sos para mí. Algún día, en algún universo paralelo, voy a confesarte todo lo que sentía cada vez que jugaba a ser tuya.