Sigue esa sensación de estar encerrada en algún lado, de no poder salir, de querer encontrar el camino y no saber por dónde. Como un tornado en la cabeza, una tormenta en la que estás que escapa a tu mundo tranquilo, a tu hogar de amor. Algo está latiendo más allá o aquí mismo, abajo de esta tabla, y cuando la levante todos sabrán la verdad, lo que se oculta, y será, tal vez, el comienzo de un mundo nuevo. Apreto las muelas, me lastimo a mi manera. Falta tanto, tanto, y pareciera que cada vez más me encierro. Hay un lugar por acá que duele. Está dentro mío y más allá, arraigado a cada ser que se cruzó en mi vida. Tantas caras, tantos nombres, tantos seres abandonados a su suerte. Y yo acá, sola, en un mundo lleno de gente pero a la vez tan sola, buscando, esperando, tal vez, la redención. A veces me olvido de la maravilla que tengo dentro y me culpo y me castigo por todo lo q me sale mal, por todo aquello que no tengo, que no logro alcanzar. Y entonces, como una cachetada, ...