Perdonar

 Sigue esa sensación de estar encerrada en algún lado, de no poder salir, de querer encontrar el camino y no saber por dónde. Como un tornado en la cabeza, una tormenta en la que estás que escapa a tu mundo tranquilo, a tu hogar de amor. 

Algo está latiendo más allá o aquí mismo, abajo de esta tabla, y cuando la levante todos sabrán la verdad, lo que se oculta, y será, tal vez, el comienzo de un mundo nuevo.

Apreto las muelas, me lastimo a mi manera. Falta tanto, tanto, y pareciera que cada vez más me encierro. Hay un lugar por acá que duele. Está dentro mío y más allá, arraigado a cada ser que se cruzó en mi vida.

Tantas caras, tantos nombres, tantos seres abandonados a su suerte. Y yo acá, sola, en un mundo lleno de gente pero a la vez tan sola, buscando, esperando, tal vez, la redención.


A veces me olvido de la maravilla que tengo dentro y me culpo y me castigo por todo lo q me sale mal, por todo aquello que no tengo, que no logro alcanzar. Y entonces, como una cachetada, me caen los mil logros que tuve en mi vida. Cuánta gente puede mirarse al espejo y ver, más allá de las ojeras, de las patas de gallo, de los kilos de más, la batalla ganada que se resume en cada pequeña victoria? 

Yo puedo. Hace rato que me perdoné a mí misma.

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